No sé por qué extraño deseo del destino no encuentro el momento para contaros mi salida del hospital. Parece que él, el destino, no quiere que recuerde, no quiere que retroceda en el tiempo y cuente aquellos días...No sé. A lo mejor soy yo misma la que no quiere hacerlo y le echo la culpa al destino ( y me pregunto...¿acaso existe el destino como para echarle la culpa de nada?).

Sea como sea, esos días van a seguir ahí, en algún limbo de mi memoria, únicamente os contaré una pequeña parte para que comprendáis lo que ha sucedido en este mes.

Al final el diagnóstico fue enfermedad inflamatoria del intestino. Existen varias, pero me dijeron que lo del "apellido"  daba un poco igual. El tratamiento sería el mismo y, a mis efectos ,también sería más o menos lo mismo. Se suponía que una vez puesto el tratamiento y comenzado a comer ( de aquella manera lo de "comer" como podréis comprender), la recuperación vendría...lenta, pero llegaría. Durante un mes y medio nada más lejos de la realidad (eso ya lo contaré otro día). El estómago se rebelaba y no quería adimitir comida, entonces aparecían las náuseas, y otra vez tuve que tomar medicación para pararlas y tragar la comida como si fuera una medicina.

Estando en esta situación, viendo que no recuperaba peso y que la comida era un suplicio y mi estómago un castigo  empecé a buscar algún tipo de solución que no fuera médico-medicina. Me hablaron de un sistema, llamado EFT ( siglas en inglés de técnica de liberación emocional, por si alguien quiere mirarlo). Se utilizan los dedos como en una especie de digitopuntura, en unas partes determinadas del cuerpo, me dijeron que para este tipo de dolor iba muy bien y decidí comenzar las sesiones. LLegué, como ya os he dicho varias veces, muy deteriorada físicamente, con la moral por los suelos, sin fuerzas de ningún tipo, pero queriendo intentar lo que fuera para salir adelante. En esa primera sesión de EFT la terapeuta tocó una serie de puntos encaminados a quitar el dolor de cabeza que tenía desde hacía unos días, para que probara y que yo me familiarizara con esta técnica. Efectivamente, a los dos días desapareció el dolor, así que en la siguiente sesión le dije, literalmente, que quería que entrara a saco con los "tapping" ( así se llaman los toques tipo digitopuntura) para solucionar el estómago, porque tenía que comer como fuera, que mi recuperación pasaba por admitir comida, absorber nutrientes, así que que hiciera lo que tuviera que hacer, como he comentado " a saco"...Y así lo hizo.

Pasados tres días me dio una crisis de, no sé como llamarlo, lo dejo en crisis, pero las emociones, los sentimientos, los miedos, todo salió a mogollón produciéndome un terror indescriptible. No podía controlarme, no sabía lo que me estaba pasando, sólo sentía y sentía tal cantidad de cosas a la vez que me quedé paralizada, físicamente paralizada y psicológicamente con un "totum revolutum" del que no sabía como salir o parar.

Subestimé el poder de remover emociones del EFT. Fue a lo bestia ( normalmente, según me dijo después la terapueta, se va haciendo poco a poco), pero ni ella, y mucho menos yo, esperábamos esta reacción...Nunca le había pasado con ningún paciente, y es que yo debo ser así para todo...cuando digo que voy a por algo, voy, pero en este caso desconocía absolutamente las reacciones que se podían producir. Emocional y psicológicamente me quedé hecha una mierda, con un terror interno horroroso, con esa tristeza de la que hablaba en el post anterior, pero sin embargo mi estómago reaccionó y a partir de ahí comencé a comer...Hecha una verdadera mierda, pero comiendo...Parecía que podía empezar una recuperación, por lo menos física...Aquí es donde vi lo paradójico de una reacción...

Para calmar el estado anímico en el que me encontraba me recetaron una medicación suave y muy habitual en estos casos, pero como ya se está haciendo esto muy largo, mejor os lo cuento otro día, en una "Reacción Paradójica II".