Y'astoy tardando en empezar, lo sé, pero es que se me hace muy difícil escribir cuando no estoy bien, cuando no me encuentro bien. Nunca lo he hecho. Esos momentos siempre me los he quedado para mí, encerrados en mi interior, y mira por donde, parece que no ha sido una idea demasiado buena porque se ha desencadenado una tormenta que no soy capaz de controlar, asimilar o lo que sea que se pueda hacer con una tormenta interior.

Ni siquiera sé por donde empezar...Por el principio, me diréis, ya...pero....¿y cuando no se tiene claro cuál es el principio?...

Este no es el principio como tal, pero sí el principio del abandono total de las fuerzas, del tirar la toalla, del decir hasta aquí he llegado y no puedo más.

Fue en el mes de septiembre ( realmente todo esto lo vengo arrastrando desde abril, pero creo que es mejor comenzar a contaros desde el mes de septiembre). Ya venía estando mal físicamente y cuando las fuerzas físicas te fallan, las otras fuerzas, las anímicas también empiezan a flojear.

Por desgracia y  sin esperarlo, el 7 de septiembre falleció el padre de mi hombre. Cinco días después, yo  estaba ingresada en el hospital, con unos dolores abdominales de muerte, deshidratada, desnutrida, sin poder comer, sin poder beber, porque mi cuerpo me lo rechazaba todo.  En julio, que también estuve ingresada más o menos en las mismas condiciones, me diagnosticaron una ileítis, me pusieron un tratamiento que no fue nada efectivo, por eso me seguí deteriorando y deteriorando...Intentaba comer, de hecho comía a la fuerza, entre náusea y náusea, entre dolor y dolor, pero mi cuerpo, mi intestino no lo asimilaba, y con ese deterioro de  mi cuerpo llegué a septiembre y la muerte de mi suegro, mejor dicho, el tirar de las pocas fuerzas que me quedaban en esas circunstancias, parece que  fue lo que desencadenó el caos total físico y psíquico.

Realmente pensé, sentí, que iba a morir. Que los médicos no iban a sacarme de la situación en la que estaba, y mi mente, mi cabeza, se abandonó a esta idea y dejó de pelear. Mi cuerpo ya no luchaba por sí mismo, lo hacían los sueros, los antibióticos, los corticoides, las medicinas para los vómitos...Pero mi cuerpo ya no peleaba.

Hoy no puedo contaros más.

Me cuesta trabajo recordar, me duele recordar, aunque sea para soltar lastre.

De repente me ha venido un gran suspiro. Supongo que sí me está ayudando escribir estas cosas. Gracias por estar ahí, por escucharme. Creo que si sintiera que me lo cuento a mí misma no sería igual.